viernes 9 de enero de 2009

Capítulo 00000010

Despacio... despacio. No los dañes, no los rompas.
Uno por uno los pequeños tornillos se soltaron de la parte trasera del radio y cayeron en los largos y rudos dedos del joven.

Finalmente los doce tornillos que aseguraban la tapa del radio fueron removidos y los puso sobre la parte adherente de un Post-it. El Popper removió el chasis del Samsung y lo estudió.

Su curiosidad era como un caballo desbocado, se preguntaba porqué los diseñadores habían dejado ese espacio entre las tarjetas, porqué el sintonizador usa una banda de ese calibre en particular, cual era la proporción de los metales de la soldadura.

Tal vez este era el diseño óptimo, tal vez no.

Tal vez los ingenieros habían sido flojos o distraídos.

Había una mejor manera de construir este radio?

Continuó desmantelándolo, y desatornillando las tarjetas de circuito impreso.

Despacio... despacio.

Tenía 29 años, con una cara hueca, su pelo oscuro casi negro no había sido lavado ni cortado recientemente.

Una vez que los circuitos fueron desarmados encontró el Santo Grial, lo que tanto había buscado: un pequeño transistor gris, dobló y dobló los pequeños cables hasta que se quebraron, luego lo montó en el circuito en el que había estado trabajando por meses. Justo cuando terminó, escuchó azotar una puerta y pasos en el corredor, el Popper se alarmó.

Alguien venía hacia su celda, oh Dios, no!! Los pasos se escuchaban ya a unos pocos metros, metió el circuito en el que había estado trabajando dentro de una revista PcMagazine y volvió a meter los componentes en el radio

miércoles 7 de enero de 2009

Capítulo 00000001

Esa Van blanca la había incomodado. Brenda Morales estaba sentada en un bar, en la zona de Santa Fe, disfrutando de un martini e ignorando a los dos chavitos que estaban cerca, echando miraditas tratando de ligar.

Volvió a echar un vistazo por la ventana y no había rastro de la Van que, según ella, la había seguido desde su casa, hasta aquí. Brenda caminó hacia la ventana y volvió a mirar, la Van no estaba en el estacionamiento del bar. Tampoco estaba en el estacionamiento de enfrente que pertenecía a HP. Cualquiera de esos estacionamientos era un lugar lógico para poder vigilarla, si es que el conductor efectivamente la seguía.

No, la Van debió ser coincidencia, pensó para sí misma, una coincidencia agravada por una pizca de paranoia.

Regresó a su lugar en el bar, y volvió a ver a los dos chavos que estaban flirteando. Como todos los jóvenes que se encontraban ahí en la hora feliz, estos dos vestían casual, sin corbata y usaban el signo inconfundible de toda las zona de Corporativos: Su credencial colgada al cuello o al cinto, estos dos traían identificaciones de HP, aqui estaban representados HP, Microsoft y Sun entre otros.

Con 32 años, Brenda Morales seguramente era 5 años mayor que sus dos admiradores, y como mujer de negocios y profesional trabajando por su cuenta y no siendo geek ni conectada al mundo de las computadoras, seguramente ganaba 5 veces menos que ellos. Pero eso no les importaba a los dos chavos, que ya estaban cautivados por la intensa expresión de su cara, enmarcada por su cabello negro, sus botas, una falda gitana roja y naranjay un top sin mangas que dejaba al descubierto sus fuertes biceps, que bastante ejercicio habían costado.

Brenda calculó que en dos minutos uno de ellos se acercaría y falló por diez segundos. El chavo se acercó y le dijo una variante de una frase que ella había escuchado cientos de veces: Disculpe, no quisiera interrumpir pero podría yo romperle la cara al que se ha atrevido a dejar plantada a una mujer tan bella? Y mientras decides, te invito un trago?

Otras mujeres se hubieran puesto mal, se hubieran sonrojado o se hubieran sentido tan incómodas que hubieran aceptado el trago porque no tenían los pantalones de manejar la situación. Pero esas son mujeres más débiles que ella. Brenda Morales era la "Reyna de la Protección Urbana" que era como la habían apodado los periódicos del Distrito Federal. Lo miró fijamente, sonrió de una manera diplomática y le dijo: "No busco compañia en este momento".

Así de simple, así de sencillo.

Él evadió su mirada y regresó con su amigo.

Poder... todo estriba en el Poder, pensó Brenda mientras daba otro trago a su martini.

De hecho, la maldita Van blanca le había recordado todas las reglas que ella había desarrollado, ya que ella enseñaba a las mujeres a protegerse en una sociedad y en una ciudad como ésta. Varias veces en el camino al bar, espejeó y vió a la Van a 100 o 150 metros detrás de ella. Era conducida por un muchacho, de piel blanca pero traía rastas y una camisola como militar además, a pesar de que estaba nublado y amenazaba lluvia, traía lentes oscuros.

Mientras pensaba, inconsientemente buscaba su spray de gas pimienta dentro de su bolso. Otro vistazo por la ventana, ninguna Van, solo autos lujosos, deportivos. Una mirada alrededor, nada, solo yuppies y geeks inofensivos.

Relájate, pensó y dió otro sorbo a su potente martini.

Miró el reloj de pared, las 19:15, Sandy se había pasado ya 15 minutos, raro en ella. Brenda sacó su celular pero la pantalla decía: SIN SERVICIO.

Estaba a punto de buscar el teléfono público cuando vió entrar a un joven al bar y le hizo señas. Ella lo conocía de alguna parte pero no lo ubicaba. Su pelo largo y su barbita de chivo le impresionaron, usaba jeans blancos y una camisa azul. Raro en este lugar, pero traía corbata, una corbata muy singular porque no era una clásica: Tenía a Piolín estampado.

"Hola Brenda, que tal?" le dijo mientras la saludaba de mano, "me recuerdas? soy Domingo Báez, el primo de Sandy, Blanca y yo te conocimos en Cuernavaca, en la boda de Rafael y Ela. Exacto! de ahi es de donde lo conocía, él y su esposa embarazada se sentaron junto a Brenda y su novio, Julián. "Claro!! como te va?"

"Bien, trabajando, pero que nos queda?

Su gafete decía Xerox Corporativo, y todo mundo en la zona conocía el edificio en Bosques de Duraznos, cerca del Pantalón, Brenda estaba impresionada. Domingo hizo señas al mesero y pidió una cerveza ligera, y le preguntó, y como esta Julián? Me contó Blanca que estaba tratando de entrar a trabajar en Bancomer. Bien, ya está en entrevistas, de hecho hoy tenía un examen, ya el definitivo. Domingo dió un trago a su cerveza y le dijo: Pues Felicidades!!

De pronto Brenda notó de reojo un reflejo blanco en el estacionamiento, Brenda volteó rápidamente, alarmada, pero resultó que era una Ford Explorer en la que iba una pareja. Sus ojos escanearon la calle mientras recordaba que la Van tenía unas manchas rojizas en un costado, tal vez lodo aunque pensó que casi se veía como sangre.

Te encuentras bien? le preguntó Domingo. "Ah si claro, perdón", dijo ella, tranquila por tener compañia y un aliado, otra de sus reglas de protección urbana: Dos personas siempre son mejor que una y Brenda la modificó añadiendo: aunque una de ellas sea un geek delgadito que no mide mas de 1.60 y que trae una corbata de Piolín!

Domingo continuó: Sandy me llamó y me pidió que pasara por aquí y te diera un recado, porque te trató de llamar al celular pero no pudo. Se le hizo tarde y quiere que se vean en el café que está a un lado de su trabajo, a donde fuiste el mes pasado, ya reservó mesa a las ocho.

No tenías que venir, pudo haber llamado aqui, al cantinero.

Es que Sandy quería que te diera las fotos que tomé en la boda, así ustedes dos las pueden ver al rato y me dicen si quieren copias.

Domingo sonrió, ella miró al reloj de pared y vio las 19:30, le iba a tomar media hora llegar con Sandy, "mejor me voy" y recordó otra regla de protección urbana: Nunca te sientas tan apenada o tan orgullosa y pide ayuda.

Iba pensando en eso cuando Domingo le preguntó: Algun problema?

Si, de hecho creo que alguien me siguió aqui al bar, un joven.

Salio con ella, miraron alrededor y le pregunto: Lo ves? No, no lo veo, pero me puedes acompañar a mi auto?

Claro, no se karate exactamente, pero puedo pedir ayuda a gritos si es necesario, ella rió. Gracias

Caminaron por la banqueta y ella iba revisando los autos, Domingo le preguntó: Tu tienes un sitio Web, no? acerca de como se pueden proteger las mujeres? Si es correcto, esa soy yo.

No crees que sea asi como un acosador? que esté obsesionado?

Puede ser, no te imaginas la cantidad de mails que recibo atacándome.

Lo ves? No, dijo Brenda, ella solo veía Pontiacs, Boras, BMWs y Jettas pero no Vans, asi que se acercaron a un Fusion Blanco que estaba solo dentro de un estacionamiento a la vuelta del bar, precioso, era el auto de Domingo y Brenda pensó: Que aquí todos tiene dinero menos yo?

Domingo abrió la cajuela y le dijo, sólo tome dos rollos de fotos el día de la boda, pero algunas son muy buenas.

Entonces los dos miraron alrededor, estaba desierto, y Domingo la miró y le dijo: Seguramente te preguntabas acerca de las rastas.

Que?

Si, las rastas, su voz era más plana, sonreía pero ahora su cara se veía diferente, como hambriento.

Que quieres decir? preguntó ella aprentemente tranquila, pero el miedo estaba detonando dentro de ella. Se dió cuenta que una cadena estaba cerrando la entrada del estacionamiento, imaginó que él la había puesto despues de meter su auto, para que nadie más entrara.

Era una peluca.

Jesús, Dios mío, pensó Brenda aunque no había rezado en veinte años.

El miró dentro de sus ojos, registrando su miedo. "Estacioné el Fusion aquí hace varias horas, luego robé la Van y te seguí desde tu casa, con la peluca y la camisola puesta. Para ponerte tensa y paranoica y que aceptaras tenerme cerca, conozco todas tus reglas, todo eso de la protección urbana: Nunca vayas a un estacionamiento desierto, con un hombre. Los hombres casados con hijos son mas seguros que los solteros.

Brenda murmuro: Tu no eres...?

El primo de Sandy? Ni siquiera lo conozco, escogí a Domingo Báez porque es alguien que medio conoces y que medio se parece a mi, quiero decir, no había manera en el mundo en que hubieras salido sola conmigo si no me conocieras, o por lo menos creyeras conocerme. Ah! y puedes sacar las manos de tu bolso, tu gas pimienta lo saqué cuando te levantaste a mirar por la ventana.

"Pero...." sollozando le pregunto "Quien eres? ni siquiera me conoces..."

No es cierto Brenda, estudiando su angustia como un maestro del ajedrez examina la cara de su adversario derrotado. Lo sé todo acerca de tí. Absolutamente todo.

martes 6 de enero de 2009

Introducción

Cuando un sádico hacker -autonombrado Draken- apunta su mira en Santa Fe, sus víctimas nunca saben que les pegó. Se infiltra en sus computadoras, invade sus vidas y los atrae hasta su muerte. Cada muerte es como hackear: cada vez que lo logra, necesita probarse a si mismo, mejorar sus métodos y plantearse objetivos más grandes.

El jefe de la Policía Cibernética, decide liberar al Popper, encarcelado por hacker y entre otras cosas por haber entrado al sistema de un banco, para que ayude en la investigación no sin tener que soportar los reclamos en toda la Secretaría, además de las advertencias de grandes jefes de Seguridad Nacional.

Con una obsesión propia de los hackers, el Popper le sigue la pista a los tenaces virus de Draken para dar con su origen, pero es cuando Draken da un gran golpe, asesinando a un genio de la Policía Cibernética, veterano de la informática en México y la investigación se torna intensa e incierta.

El Popper y el Jefe de la Policía Cibernética -el Comandante Perfecto Barbosa, un policía de la vieja escuela que se especializa en investigación forense - hacen un equipo un tanto disparejo, pero tendrán que usar cada gramo de sus muy dispares talentos para poder atrapar a Draken...


Bien, esta es la introducción, solo una probadita de esta novela que les aseguro, los mantendrá en la orilla de su sillón, asi que disfruten, y comenten

Prólogo

La Zona Azul es una novela situada en la Cd. de México, en este México de nuestros días en el que a pesar de todos los avances tecnológicos, todavía nos pueden robar en el metro o en el camión o en el Metrobús que ya tiene más líneas.

Un relato de suspenso, en el que el lector todo el tiempo estará tratando de adivinar quién es el asesino, como en las películas de Sherlock Holmes, pero, a la mexicana.

Cualquier parecido con la realidad, como es costumbre, será mera coincidencia, pero creánme que puede suceder y de hecho sucede. En esta historia podremos ver y casi tocar lo que se puede hacer teniendo una computadora y una conexión a Internet a la mano, claro que no les vamos a decir como, porque sabemos que son ustedes muy audaces y seguro, lo intentarían.

Tengo la intención de actualizar la historia por lo menos una vez al día, por la tarde, pero claro que sus comentarios serán bienvenidos, para mejorar mi calidad de escritor aficionado e ir palpando como quisieran ustedes que se fuera desarrollando la historia.

Claro que podrán hacer sus adivinanzas, como respondiendo a una trivia, a ver si aciertan en cada entrega que podría suceder en el siguiente capítulo.

Estén pendientes pues, graben esta direccion en sus favoritos, y suscríbanse al RSS Feed para que siempre estén actualizados. Bienvenidos y feliz lectura, si les gusta comenten, si les desagrada también pero sobre todo, recomienden el sitio